fbpx
hidratación

Maratón: La hidratación para un gran reto

A pesar del tiempo primaveral que está recorriendo Europa durante estos días, hay que recordar que todavía estamos en invierno, una estación clave par preparar las diferentes competiciones deportivas que acontecen en primavera. La hidratación es clave tanto antes, durante y después de esas grandes metas. Uno de los platos fuertes es el Maratón, una disciplina para cual los corredores de larga distancia se preparan con exigencia durante todo el año.

En el horizonte, Londres y Boston ya esperan a los miles de adeptos que inundarán sus calles con la llegada del calor primaveral. Si eres unos de esos que ya tiene una hoja de ruta definida en su agenda, te traemos una serie de consejos ideales para llegar a tus grandes citas en las mejores condiciones.

Recuerda que aquello de tener que beberte un manantial entero durante una carrera de larga distancia es un mito. La clave no está en la cantidad sino más bien en el equilibrio y la frecuencia. Beber poca agua puede provocar deshidratación, pero por otro lado beber en exceso genera una incomoda sensación que en casos extremos puede ir acompañada de hiponatremia, un síndrome que pone al descubierto una fuga de electrolitos y un deficit de sodio en sangre con graves consecuencias. Por tanto, adopta una rutina normal, con proporcionalidad en las frecuencias y cantidades de agua que consumes.

La cantidad de fluidos que requiera tu cuerpo dependerá en buena medida de factores como el tipo de cuerpo, sexo, nivel de forma y ritmo que lleves durante la carrera. No obstante, el cuerpo es sabio y te dará indicadores fiables sobre la sed. Dale lo que te pida, pero no le fuerces.

Durante la carrera, es conveniente que lleves tu propio suministro de agua para ir bebiendo sobre la marcha y no tener que esperar a llegar a los puntos de avituallamiento. Bebe pequeños sorbos, poca cantidad, pero de forma periódica y evita grandes tragos. Además, trata de que el agua esté a temperatura ambiente ya que cuanto más fría, más tiempo tardará en abandonar tu estómago.

También debes tener en cuenta que los niveles de pureza del agua también influyen en la salud y el rendimiento. Si puedes elegir el tipo de agua, recuerda que un agua natural premium es infinitamente mejor que la que obtendrás de esa fuente donde recargas tu botella habitualmente.

Atrás quedan meses de entrenamiento en los cuales no solo has puesto a punto tu físico sino también tu capacidad para medir como, cuando y cuanto debes beber durante el desarrollo de tu misión. El día que te calces tus deportivas para ir a la línea de salida mira al cielo y recuerda que las condiciones metereológicas también influirán en tu rendimiento. Si hace mucho calor, la demanda de fluidos aumentará y no está de más que te lleves algún gel de carbohidratos y alguna bebida energética que te aporte esos electrolitos tan necesarios.

Como en cualquier otra actividad que requiera grandes esfuerzos, la clave está en saber escuchar a tu cuerpo, entenderlo y adelantarte a sus necesidades. Si sientes un pinchazo muscular, échate a un lado e investiga. Si por otro lado empiezas a tener mucha sed o te sientes mareado o con dolor de cabeza, detente y comprueba tus niveles de hidratación y si es necesario pide ayuda.

Es mejor asegurar tu bienestar que tener que lamentar fatales consecuencias. Saber detectar una anomalía a tiempo te permitirá acabar tu misión con éxito o bien tener que retirarte desilusionad@.

Compartir